La organización, asentada entre Europa y el norte de África, habría introducido al menos 400 migrantes en España y obtenido beneficios cercanos a los ocho millones de euros
Una operación conjunta de la Policía Nacional, en colaboración con las autoridades de Francia, Bélgica, Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria y bajo la coordinación de EUROPOL y EUROJUST, ha permitido desarticular una organización criminal dedicada presuntamente al tráfico de personas y drogas entre el norte de África y Europa.
El operativo se ha saldado con la detención de 20 personas. Doce arrestos se han producido en la provincia de Alicante, dos en Madrid, uno en Vitoria, otro en Murcia y cuatro más en Bélgica. Además, los agentes han intervenido embarcaciones, armas, droga, dinero en efectivo y abundante material utilizado por la organización para desarrollar su actividad delictiva.
La investigación comenzó en octubre de 2022 tras el naufragio de una embarcación que transportaba migrantes desde Argelia hasta España y en el que desaparecieron doce personas en el Mediterráneo. A partir de ese suceso, los investigadores lograron identificar una estructura criminal liderada por un clan familiar asentado en Bélgica que utilizaba España como centro de operaciones para el tráfico de personas y sustancias estupefacientes.
Según la investigación, la red captaba a migrantes en Argelia, donde les ofrecía el traslado a España a cambio de importantes cantidades de dinero. Hasta el momento del viaje, permanecían ocultos en viviendas de seguridad. Mientras tanto, desde España se organizaba toda la logística necesaria, con embarcaciones, pilotos, combustible y rutas previamente planificadas para garantizar el éxito de las travesías.
Los pilotos partían desde distintos puntos del litoral español y realizaban paradas para cargar combustible, una práctica conocida como "petaqueo", antes de dirigirse a la costa argelina. En el viaje de regreso transportaban tanto migrantes como droga suministrada por la rama belga de la organización.
Las pesquisas revelan que el entramado contaba con una estructura perfectamente coordinada. Desde Bélgica se dirigía el envío de cocaína y drogas sintéticas ocultas en vehículos adaptados, mientras que la rama española gestionaba las embarcaciones, el almacenamiento de la droga y las medidas de seguridad para evitar la actuación policial. La red también disponía de colaboradores en Argelia para captar clientes y organizar las salidas marítimas, pilotos marroquíes especializados en embarcaciones rápidas y captadores en Francia, uno de los principales destinos finales de los migrantes.
Los investigadores estiman que la organización llegó a introducir al menos 400 migrantes en España, cobrando entre 8.000 y 10.000 euros por cada uno de ellos. Solo con esta actividad habría obtenido cerca de cuatro millones de euros, cifra que se duplicaría hasta alcanzar los ocho millones al sumar los beneficios procedentes del tráfico de drogas.
La organización recurría además a la violencia para resolver conflictos internos y proteger sus operaciones, llegando incluso a utilizar armas de fuego frente a otras redes criminales.
La fase final de la operación se desarrolló de forma simultánea en España, Bélgica y Francia. Como resultado, cuatro de los detenidos en España han ingresado en prisión provisional y otro más ha sido encarcelado en Bélgica. Además, dos de los principales investigados tenían órdenes internacionales de detención emitidas por Argelia por delitos relacionados con el tráfico de drogas.
Durante los registros, los agentes incautaron dos embarcaciones de alta velocidad, un vehículo utilizado para botarlas al mar, un motor fueraborda, 27 depósitos de combustible, dos armas de fuego en Bélgica —una de ellas robada—, un arma simulada y un arma larga en España, además de 1.179 gramos de MDMA, cinco básculas de precisión, 35 teléfonos móviles y 12.430 euros en efectivo.